Y es que en estos días que se gritaba a duras voces: "luchemos por los intereses de Tacna", "Agua sí, minas no", nadie controlaba a esos "grupos vandálicos", ni nadie se haría responsable por los daños causados.
Aquellos jóvenes (rateros, pirañas, pandilleros) producto quizás de una educación inadecuada, una inestabilidad familiar, una falta estrepitosa de amor maternal y/o paternal, y un entorno vida lleno de malos ejemplos en contra de los principios y normas morales (nuestra cruda realidad); fueron los que hicieron de la paralización, un caos.
El incendio de la Gobernación, de la municipalidad de Ciudad Nueva, los destrozos ocurridos en Cono Sur y Alto de la Alianza son obra de estas personas. Todos los tacneños debemos pagar las consecuencias de sus actos. Bien reza el dicho: "Justos pagan por pecadores".
Consecuencias como las dos muertes (Arpasi y Chauca Gamarra), decenas de heridos, un estado de emergencia y millones de soles en pérdidas económicas son las consecuencias que se están viviendo estas semanas.
Todo poblador espera que las últimas comisiones que arribaron a Tacna propicien una solución pronta para los problemas de Tacna, que son... inacabables.

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